sábado, 26 de mayo de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
Prejudice
Los prejuicios. Esa palabra que crees no oír como si fueras inconmovible pero que sin embargo, en tu interior, sientes sin reconocerlo y dejas de existir y emerge una nueva versión de un tú que sintiéndose ahogado se comporta como los demás quieren que se comporte y juzga como los demás quieren que lo hagas.
Así, como si de un magistrado se tratase alguien crea un prototipo a modo de una hoja de instrucciones con indicaciones de uso, a la que las masas imitan creando una sociedad que avanza con vagas zancadas sin detenerse y percatarse a ver como nadie es su alguien.
Y de este modo, la multitud preconcibe a los demás y juzga sin ningún remordimiento y sin reflexionar. Así, sin conocer se opina y sin probar se aborrece hasta llegar a no tener planteamientos particulares para de alguna manera, formar parte de esta colectividad segada por los prejuicios.
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